Madrid es moderno, cosmopolita, una ciudad con su historia y sus brazos abiertos a propios y extraños, pero también un lugar lleno de leyendas y secretos (algunos confesables y otros menos, 😉).

Uno de los grandes secretos de la urbe son sus cuevas y túneles, una suerte de espacios bajo tierra que se esconden en las entrañas de los edificios y calles ocultos a las miradas de los viandantes; sitios con solera, donde la historia te viene a susurrar al oído en forma de pasadizos sin luz natural y bóvedas de piedra y ladrillo visto.

En Taste Gallery contamos con uno de esos secretos, The Cave, un espacio único lleno de posibilidades (escenario incluido) donde los clientes pueden disfrutar de nuestra cocina en el marco de una antigua bodega adaptada, cómoda y confortable.

Las cuevas de Madrid

¿Quién no ha oído hablar de los túneles diseñados para las escapadas de Alfonso XIII a tomar el vermú?

Igualmente famoso es el búnker antiaéreo situado en las mismísimas tripas de la plaza de Cibeles, construido durante la Guerra Civil para albergar las dependencias del Estado Mayor del Ejército Republicano.

Túneles para el disfrute de reyes, estancias diseñadas para la guerra, alcantarillado, metro, antiguas bodegas… así podríamos hablar durante horas del Madrid subterráneo que se despliega como los agujeros de un queso gruyere bajo la capa de asfalto capitalino. Ya nos lo contaban en El País en este artículo que descubría muchos de estos misterios.

Edificios con historia… y sótano

Además de todos los formatos de “aberturas” en el subsuelo, algunos edificios capitalinos cuentan con unas estancias producto de los modos de vivir y construir de cada época. El resultado de esto son las “cuevas” que se observan especialmente en los edificios de los siglos XVIII y XIX y que dotaban a las construcciones de un espacio en el sótano dedicado a almacenaje y bodega.

Estas cuevas son más habituales en el casco antiguo de la ciudad, cuya construcción se suele corresponder con un tipo de edificio que se sostenía gracias a los arcos de descarga que se hacían en los cimientos. Dichos arcos permitían que hubiera un espacio diáfano que solía sujetarse al principio con piedra aunque en obras más modernas también se hizo común el uso de ladrillos, muchas veces revestidos con yeso y pintura.

En Taste Gallery poseemos una de estas joyas en nuestras instalaciones. Y nosotros hemos querido compartirla en abierto para nuestro público.

Su pequeño escenario y su barra privada son dos de los elementos que hacen de esta estancia un espacio con muchas posibilidades donde disfrutar de una deliciosa comida en petit comité o en grupos.

Si quieres conocernos, o si ya nos conoces, pero quieres repetir la experiencia, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.